Ante la imposibilidad de mirar hacia una descendencia, la pregunta por el parecido se volvió retrospectiva, buscando en los rasgos heredados aquello que ya estaba inscrito antes de mí.
Este fotolibro nace como una búsqueda, casi obsesiva, por encontrar unos ojos que se asemejen a los míos; la esperanza de encontrar mis ojos en otros ojos anteriores, sabiendo que no habrán otros iguales.
A lo largo del libro, observamos una sucesión de miradas que nacen de la relación entre lo heredado y lo propio; entre los ojos que dieron lugar a mis ojos y los míos propios.