En la punta de la lengua

En la punta de la lengua explora los mecanismos de la memoria y la construcción del recuerdo a partir de imágenes, archivos y narrativas audiovisuales. Tomando como punto de partida un legado familiar, el proyecto investiga la tensión entre presencia y ausencia, entre aquello que se conserva y aquello que inevitablemente se transforma o se pierde con el paso del tiempo.

Jamais Vu

Jamais Vu

A diferencia de la expresión francesa déjà Vu –la sensación de haber vivido antes una situación que en realidad es nueva– jamais vu se refiere a experimentar como desconocido algo que en realidad es familiar. Así nació Jamais vu. Para la elaboración de esta obra intervine un álbum en bruto imitando las imperfecciones de sus propios álbumes. En su interior, una recopilación de fotografías sin imagen se desplegaba. El papel en el que aparecían aquellas palabras de tinta golpeada con genio, habían sido cortados con el mismo tamaño de la fotografía original a la que hacía referencia.

Jamais Vu (2017-2021)

Obra galardonada con el Premio de Fotografía de la Universidad Loyola y forma parte de la Colección de Arte de la Universidad Loyola.

Limbo

Limbo

Cuando el espectador ha quedado hipnotizado por ese cúmulo de imágenes, por la música, las voces y el ritmo –casi vertiginoso– de las imágenes; de repente empiezan a sentir algo. El sonido comienza a diluirse, a entremezclarse; tal y como lo hace la imagen, que se difumina ante nuestros ojos. Hasta que la persona que estamos viendo en la pantalla se convierte en una pequeña mancha y nos asola con un tremendo silencio. Era así como me imaginaba el proceso de pérdida de memoria de mi abuela. Cuando se olvidaba de algo, encontraba en sus ojos un vacío y sabía que se había perdido en el limbo de su memoria.

Limbo (2017)

Cortometraje

El peso de la memoria

El peso de la memoria

El peso de la memoria, una vídeo-performance en la cual mis abuelos participaron activamente. Cada Navidad mi abuelo cantaba un villancico en valenciano y todos tarareábamos –casi en silencio– intentando percibir el fino hilo de su voz; como si pudiéramos retener ese fragmento de memoria lingüística que, con ellos, iba a perderse. En esta pieza, sostengo –al son de ese villancico perdido en las voces desaparecidas de mis abuelos– una enorme fotografía de mi tatarabuela. La cual fue ampliada de una fotografía minúscula hace más de 50 años y, desde entonces, cabalga por la casa de una pared a otra. Casi nadie sabe ponerle nombre, pero yo tuve la curiosidad y –nuevamente– la responsabilidad de preguntárselo a mi abuela. Como si fuera un secreto que tan sólo yo pudiera saber.

El peso de la memoria (2017)

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