C'est n'est pas la varicelle
(Esto no es varicela)

Fotografías intervenidas

2020-2022

Mi tía me miró decidida a decir una verdad sin importancia: «Nadie tiene tus ojos». Hablábamos de la familia, de los labios que se repiten, las narices que se duplican; pero al hablar sobre los ojos tuvo claro que los míos no los tenía nadie.

Cuando volvía en el coche de vuelta a casa su frase se repetía en mi cabeza sin cesar: «Nadie tiene mis ojos». Hasta que salió de mi boca otra verdad mucho más tajante que la suya: «y nadie los tendrá». Mis palabras me persiguieron durante días hasta que fui capaz de enfrentarme a ellas y contestarles «Nadie tendrá mis ojos, pero sí mi mirada».

Ante la imposibilidad de mirar hacia una descendencia, la pregunta por el parecido se volvió retrospectiva, buscando en los rasgos heredados aquello que ya estaba inscrito antes de mí.  

Este fotolibro nace como una búsqueda, casi obsesiva, por encontrar unos ojos que se asemejen a los míos; la esperanza de encontrar mis ojos en otros ojos anteriores, sabiendo que no habrán otros iguales.

A lo largo del libro, observamos una sucesión de miradas que nacen de la relación entre lo heredado y lo propio; entre los ojos que dieron lugar a mis ojos y los míos propios.